Algunos pacientes necesitan más de una Rinoplastía. El caso de Elnara.

La gente cuando decide operarse la nariz con fines estéticos, nunca se imagina que luego de la cirugía va a tener una disconformidad que requiera una nueva intervención. Inclusive habiendo imperfecciones que ya estaban presentes antes de la cirugía, ahora ese defecto no resuelto puede molestar e incomodar más que antes.

Se me ocurrió ejemplificar este post con el caso de Elnara. Vino a la consulta con un optimismo importante acerca del resultado. Eso es bueno, porque todo el proceso previo a la operación y los primeros días del posoperatorio fueron más fáciles. La contrapartida de un exceso de optimismo es la baja del umbral para aceptar algunas imperfecciones. Tal fue el caso, que pasados los primeros días, ella comenzó a notar que aparecían algunas imperfecciones. Esto le produjo una fuerte tristeza.

Los defectos que Elnara encontraba eran dos, solo evidenciables en la vista de frente. una era una inclincación de los huesos nasales hacia su izquierda (letra A de la imagen magnificada). La segunda era una asimetría en los orificios nasales, donde el contorno del orifio derecho se ve mas levantado (letra B de la imagen magnificada). En la foto se puede ver a la izquierda el estado prequruirurgico, y luego el posoperatorio de la primera cirugía y el resultado luego del retoque.

Afortunadamente para ambos, ella nunca perdió la confianza en el equipo quirúrgico. Entendió que los detalles que le daban inconformidad no dependían de una falta de dedicación por parte del cirujano, ni tampoco por un error técnico o por falta de conocimientos en la materia. No obstante a eso, me decía que nunca se había imaginado tal situación. Recordé el caso de una paciente que años atrás, en una oportunidad, me había dicho: “yo pensé que al operarme, no esperaba nada menos que la perfección”. No es así: EL CIRUJANO NO ES PERFECTO, EL PACIENTE NO ES PERFECTO, LA CICATRIZACION NO ES PERFECTA.

La tristeza era importante, inclusive algunos de los detalles que se veían, estaban presentes antes de la cirugía, pero antes no le importaban tanto como ahora.

Transcurridas varias consultas, y habiendo esperado el tiempo suficiente, fuimos al quirófano nuevamente y corregimos la imperfecciones que habían quedado, logrando un mejor resultado que la primer intervención.

De este caso se pueden sacar varias conclusiones.

  • El índice de retoque oscila el 5% de los casos. Hay muchas estadísticas acerca del porcentaje de pacientes que, luego de una primera interevención, requieren algún “retoque” como para mejorar las imperfecciones que quedaron luego de la cirugía.
  • Los detalles que estaban antes de la cirugía y persisten después de la cirugía, molestan más después que antes.
  • No todas las imperfecciones puede resolverse. Inclusive si la imperfección no estaba antes de la primer cirugía, muchas veces no se puede mejorar haciendo una nueva operación.
  • Acompañar al paciente resulta esencial para poder llegar a un mutuo acuerdo y comprensión.
  • La cirugía no ofrece perfección. No está al alcance del cirujano poder controlar todas las variables existentes que determinan el resultado. Aunque diariamente se van desarrollando nuevas estrategias y técnicas quirúrgicas como para poder minimizar los errores intraoperatorios, todavía no se puede predecir al 100% como va a reaccionar el tejido en el posoperatorio.

Dicho esto, también es cierto que a mayor experiencia del cirujano menor probabilidad de imperfecciones.

Los detalles más comunes que requieren nuevas cirugías son:

  • Asimetrías: las asimetrías son frecuentes, por un lado, porque la nariz ya no es simétrica desde antes de la cirugía, por otro lado, porque la cicatrización las genera. Muchas veces estas asimetrías están presentes en el inicio del posoperatorio pero van mejorando con el tiempo y desaparecen, otras veces pueden persistir.
  • Bordes de huesos visibles. En todos los casos los bordes de los huesos de la nariz son palpables. Pero según si la piel es muy delgada o la cicatrización moviliza algún fragmento óseo, puede ser inclusive visible algún borde hueso en alguna vista fotográfica
  • Sobreelevación de la suprapunta o pérdida de proyección de la punta. Muchas veces esto aparece al cabo de un par de meses del posoperatorio
  • Perdida de naturalidad. Este tipo de complicación, con las técnicas más modernas, prácticamente no existe.
  • Nariz torcida. Es una complicación que puede ocurrir, generalmente se da el caso de no poder enderezar una nariz que previamente estaba inclinada. Algunas pocas veces ocurre que la nariz queda ligeramente torcida, no habiendo estado de esa forma antes de operar.

Si observamos en detalle todas las narices operadas (y las no operadas también), siempre se ven detalles que producen imperfección. La mayoría de los pacientes que observan imperfecciones menores no le dan mayor importancia y están felices con sus resultados obtenidos. Pero un grupo menor de pacientes ven la nariz con un nivel importante de “zoom”, no ven el resultado en forma global, sino que toman “la parte” por “el todo”, dando más importancia al detalle que a la mejoría global obtenida.

El caso de Elnara finalmente terminó con un final muy feliz porque con la nueva intervención la paciente quedó muy feliz con el resultado obtenido.

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